Soy perfecta, así de simple. ¿Sabéis lo aburrido que sería si nunca me enfadara? ¿O si siempre fuera feliz? ¿Y si todos los días llegara puntual a clases? Bah... Me enfado miles de veces, no siempre estoy feliz y casi todas las mañanas salgo corriendo para la facultad.
¿Y qué? Si nunca me enfadara conmigo misma o con alguien, algo estaría fallando. Si siempre estuviera feliz, no apreciaría esos buenos momentos rodeada de mi gente o encontrándome a mí misma en algún paseo por la playa. Y si siempre llegara a tiempo a mis clases, no vería a ese muchacho tan mono del bar de la esquina sacando las mesas y las sillas por las mañanas.
Todos somos perfectos. Todos somos así por algún motivo, para gustarle a alguien o para caerle mal a esa persona que no soportamos. Simplemente, tenemos que darnos cuenta de los detalles que nos hacen únicos.
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