Tener esa habilidad de crear un suspiro de lucidez al momento de empezar. Creo que al nacer ya pensamos en cómo acabará todo, ya encaminamos el momento de terminar y solo hemos comenzado.
Pues eso pasa más veces de las creemos en el trayecto. Emprendes una aventura y, antes de poner un pie en el camino, tu mente vuela al final. Creemos que somos ventajistas al hacerlo, pero solo hacemos más corta la historia al pensar que cada paso te acerca al final.
¡BASTA! ¡Me niego! He comenzado a andar sin saber nada, tengo red y no me hace falta usarla para frenar la caída y cada día escalo más alto sin tener vértigo. Hacedlo, coged todo el impulso, toda la vitalidad y la mitad de la fe (necesitaréis de la otra mitad por el camino) y atreveos a no pensar antes de despertar.
JRR.
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